Ya queda menos de un año para poder deleitarnos con el Mundial de Brasil 2014, y la Copa Confederaciones sirve para aliviar ese hambre de volver a ver enfrentarse a algunas de las mejores selecciones de los cinco continentes.
Durante estos primeros días, hemos podido disfrutar de varios partidos de este campeonato donde los cuatro grandes equipos que lucharán por la Copa Confederaciones serán, salvo sorpresa, España, Italia, Brasil y Uruguay. Cuatro grandes selecciones que tienen como objetivo ganar este trofeo que precede al Mundial.
El tiki-taka de la Roja, el liderazgo de Pirlo y el carácter de Balotelli en la selección Azzurra, la calidad de estrellas como Neymar y el factor cancha de la Canarinha y la espléndida dupla Cavani-Suárez de la Celeste. También tienen un importante papel las selecciones de México y Japón, que aunque están un paso por detrás de estas selecciones en cuanto a la calidad de sus jugadores, son capaces de dar la campanada realizando un buen partido. La selección de Nigeria, con problemas extrafutbolísticos que arrastra desde antes del inicio de la competición, y la modesta Tahití se alejan de la posibilidad de llegar lejos en la competición, aunque mayores milagros ha habido en el fútbol.
No sólo hay expectativas relacionadas con lo puramente futbolístico en la Copa Confederaciones, esta competición le sirve al Estado de Brasil como prueba o antesala a lo que deben esperar en el Mundial: seguridad, turismo, calidad de las infraestructuras construidas para el Campeonato del Mundo... y el balance tiende a ser negativo, especialmente por las duras represiones policiales que están teniendo lugar en las ciudades brasileñas que hacen disminuir la sensación de seguridad de ciudadanos y turistas. Las imágenes han dado la vuelta al mundo, y eso está generando una mala imagen de la gestión del evento deportivo por parte de Brasil.
Solamente cabe esperar que esas lamentables imágenes no se vuelvan a repetir para que podamos centrarnos en el fútbol sin que los aledaños de los estadios se conviertan en lugares peligrosos para los aficionados. Aún así, la Copa Confederaciones servirá para evitar cometer los mismos errores en el Mundial del próximo año, donde los turistas serán mucho más numerosos. Si esta situación se vuelve más estable durante los próximos días, podremos disfrutar mejor de la grandeza del fútbol.
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