Miami Heat ha vuelto a proclamarse campeón de la NBA tras ganar a San Antonio Spurs después de una agónica serie de siete encuentros en la que la eliminatoria se decidió en el último cuarto del partido de desempate. Logran así su tercer trofeo de campeones, siendo éste su segundo título consecutivo.
El equipo de Florida, liderado por el decisivo LeBron James, alzó su físico y calidad para demostrar a los talentosos y experimentados Spurs quién debe seguir siendo el mejor equipo. El conjunto de Duncan, Parker, Ginobili y compañía pudo plantarles cara hasta tal punto de que muchos expertos veían más probable que los anillos se fuesen con destino a San Antonio, pero en este tipo de partidos es un error subestimar a Miami.
Con este título, Miami Heat reivindica la excelente temporada regular, en la que terminó con la sobresaliente cifra de 66 victorias en 82 partidos. Durante toda la temporada mostró su dominio y capacidad para mantenerse en lo más alto, y este tercer campeonato es prueba de ello.
Sin duda, el momento más duro de la temporada para Miami ha sido la misma final del campeonato, en la que ha tenido que saber levantarse de las duras derrotas que San Antonio propinaba al equipo, y saber mantener la mente fría para no precipitarse y seguir jugando a su estilo. Fue duro, y por momentos parecía que iba a quedar eliminado, pero con perseverancia consiguieron adelantarse por primera vez en la eliminatoria en el séptimo y decisivo partido. Merecen con creces ser campeones de la NBA. ¡Enhorabuena Miami!
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