Ambos equipos se encuentran con algo en común en este instante: aún tienen mucho que pulir. El Chelsea sigue arañando los últimos días de mercado para contratar jugadores, por lo que también se verá forzado a prescindir de jugadores antes de que se acabe el tiempo de negociaciones. Hay jugadores que cuentan para el entrenador y que también están en la puerta de posibles salidas. Mientras tanto, el Bayern, aunque ya tiene la plantilla cerrada, cuenta con problemas en el esquema y el estilo de juego que quiere aplicar Guardiola sobre el equipo. Hay jugadores del club bávaro que afirman que aprender esa nueva filosofía de juego, la cual es muy diferente al "estilo Heynckes", está siendo complicado durante estas primeras semanas. Son automatismos que se aprenden con el tiempo, y probablemente se acostumbren al nuevo estilo en el futuro.
Ambos equipos han sufrido muchos cambios durante este verano, destacando en especial el ya conocido relevo de entrenadores que han pasado los dos clubes, y la incorporación de grandes estrellas que aumentan la calidad de ambas plantillas. Sus trayectorias también empiezan de cero: el Chelsea de Benítez no brillaba como se exigía, y es por ello por lo que se contrató un nuevo manager. Mientras tanto, un Bayern imparable que se paseó por toda Europa tuvo que buscar un nuevo entrenador tras la retirada profesional de Heynckes, depositando la confianza en Guardiola.
Este encuentro es también un examen a dos bandas. Mientras el Chelsea se dispone a realizar la primera prueba seria del año, el Bayern cuenta con la presión de haber perdido ya su primer título de la temporada en la Supercopa alemana contra el siempre competitivo Borussia Dortmund de Jürgen Klopp. Para ninguno de los equipos resultaría positiva la derrota, pero si el Bayern vuelve a perder otra copa, en el club alemán crecerían las dudas y decrecería la paciencia.
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