jueves, 26 de septiembre de 2013

La olla en ebullición de Mestalla

El Valencia no está pasando por uno de sus mejores momentos. Ni estos convulsos días ni en los últimos cinco años. Las deudas y la disminución del rendimiento deportivo han hecho que el Valencia pase de ser uno de los equipos punteros de Europa a comienzos de este siglo a tener que renovarse casi cada temporada para saldar su voluminoso lastre económico.


La afición, que se acostumbró a los éxitos de su equipo durante aquella época dorada, ve como el rumbo del equipo está dando bandazos desde la irregular temporada que protagonizó el entrenador Ronald Koeman durante los meses de la temporada 2007-2008 que dirigió al equipo. Logró ganar contra pronóstico la copa del Rey, arrebatando al Getafe su oportunidad de ganar el título y eliminando a rivales como el Barcelona. Sin embargo, la campaña de liga fue desastrosa, llegando a estar más cerca del descenso que de puestos europeos, y tras la destitución del míster holandés el equipo consiguió quedar décimo.

Tras esa temporada que agravó la crisis deportiva e institucional del club, llegó Unai Emery, que dejó atrás unas dos espléndidas temporadas en el Almería, al que logró ascender y dejar en un puesto digno de la tabla. Se dudaba de él por su juventud, y la grada de Mestalla nunca llegó a apoyarle al cien por cien durante las cuatro temporadas en las que fue capaz de mantener al club en puestos europeos, aún perdiendo en cada verano que pasaba a sus jugadores de mayor calidad: Silva, Villa, Albiol, Pablo Hernández, Juan Mata...



El club, en una situación así, no podía permitirse rechazar ofertas por sus mejores jugadores, necesitaba venderlos para que las arcas del Valencia soltasen parte del lastre financiero que ha llevado demasiado tiempo arrastrando y dejando crecer sin control. Es normal que el aficionado ché no esté siempre de acuerdo en vender a sus estrellas, pero es una situación que no tiene vuelta atrás. Cuando se haya pagado todo lo que se debe se podrá volver a tener estrellas en el equipo.

Puestos ya en este contexto, es algo totalmente comprensible que la afición que asiste a Mestalla se decepcione al ver que ya no es el mismo equipo que llegó a ser hace no mucho tiempo. No quieren más falsas promesas de proyectos insostenibles que estallan o proyectos poco ambiciosos que no permiten el rendimiento deportivo deseado. Eso,precisamente, es lo que más preocupa ahora mismo con el proyecto creado alrededor de Djukic, un entrenador que despertaba la ilusión entre los seguidores, pero los resultados tan estrepitosos de estos primeros partidos han provocado que Mestalla haya tenido que volver a sacar los pañuelos blancos para manifestar el gran descontento que tienen con el equipo.



Con sensibles bajas en el once como han sido Soldado y Tino Costa esta temporada, sumado al reciente desplante de Rami que ha provocado que sea apartado del equipo, muestra que el Valencia deberá hacer frente una temporada más sacando el mayor resultado posible con los recursos que tienen en el equipo. Parece difícil, pero lo llevan haciendo así varias temporadas y sus resultados no son nada negativos teniendo en cuenta los jugadores que pierden cada verano.

El tiempo dirá como termina esta temporada; mientras tanto, los aficionados esperan que la actitud del equipo sea buena y que los buenos resultados lleguen.

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